lunes, 18 de octubre de 2010

De primera mano. Arnaldo Otegi, prisionero en la cácel de Navalcarnero (Madrid). (Se puede consultar en El País y resumen en Gara)

Texto íntegro del cuestionario y las respuestas de Arnaldo Otegi


Pregunta. ¿Habla en su nombre o como dirigente de la llamada izquierda abertzale?

Respuesta. Respondo a sus preguntas desde una cárcel española, como miembro de la dirección de la izquierda abertzale y, por tanto, le traslado mi posición en el marco y en consonancia con las conclusiones de nuestro debate interno y de los compromisos adquiridos tanto con la comunidad internacional como con diferentes agentes políticos, sociales y sindicales de Euskal Herria.

P. ¿Por qué siempre ha justificado la violencia terrorista de ETA?

R. Mi posición y la del conjunto de la izquierda abertzale ha sido la consecuencia lógica de entender que la existencia y persistencia de la violencia política en nuestro país obedece a razones de estricta naturaleza política. Sin querer de ningún modo trazar paralelismos en términos absolutos, nuestra posición ha sido similar a la mantenida durante décadas por el Sinn Féin en Irlanda o por el propio Nelson Mandela en Sudáfrica. Lo que ha caracterizado a nuestra posición en este tema ha sido la insistencia en la necesidad de superación definitiva de la violencia y el conflicto político a través del diálogo y la negociación. Nuestro compromiso ha sido y es sincero: las armas, todas las armas, deben desaparecer definitivamente de la ecuación política vasca.

P. ¿Rechaza usted las extorsiones a empresarios, el denominado impuesto revolucionario?

R. Son hechos que deben desaparecer. Toda amenaza y persecución por motivaciones políticas, toda vulneración de derechos tiene que desaparecer. Y en ese objetivo nadie puede ser indiferente ni no sentirse interpelado. Yo tampoco.

P. ¿Cree que matar a un guardia civil o a un concejal es el camino para lograr la independencia de Euskal Herria?

R. No existe más camino hacia la independencia que el que se desarrolle por vías pacíficas y democráticas. No contemplamos compatible con la estrategia independentista el recurso a la violencia armada. Esa es una de las conclusiones a las que hemos llegado y la expresamos sin ambigüedades. Dicho esto, espero y deseo que el pueblo español, sus poderes públicos, sus agentes sociales, políticos, su Gobierno acepten con la misma rotundidad que la utilización de la coacción, tortura, ilegalización de partidos, cierre de medios de comunicación... no pueden ni deben formar parte de su estrategia para tratar de impedir el proyecto independentista.

P. ¿Si ETA matara mañana, lo condenaría? ¿Y el resto de Batasuna?

R. Usted me plantea una hipótesis para mí imposible, o altamente improbable por cuanto ETA ha anunciado el cese de sus acciones armadas; pero no quiero eludir la pregunta. Si tales hechos sucedieran, la izquierda abertzale, en virtud de su propia reflexión y de los compromisos adquiridos con la comunidad internacional y en aplicación de los principios Mitchell se opondría a tales hechos. El desmarque realizado por la izquierda abertzale ante supuestos hechos de kale borroka determina con claridad ese compromiso por las vías políticas y democráticas.

P. ¿Por qué no la ha condenado ya?
(Sin respuesta)

P. ¿Por qué no lo hace antes de que muera alguien?
(Sin respuesta)

P. ¿Por qué no se pudo llegar a ese punto hace tres, cuatro, cinco años?

R. Mantener una posición autocrítica permanente en torno a la estrategia es una de nuestras señas de identidad como organización política. Nuestras actuales posiciones son fruto de un largo proceso de maduración que no ha estado ni está exento de complicaciones. El cambio demuestra la madurez de nuestra amplia base social, que ha sabido hacerlo en condiciones extremas y sin renuncia alguna a lo que hemos sido y somos, a nuestros principios y a nuestros objetivos. Si este cambio pudo haber sido posible o no hace cuatro o cinco años puede ser objeto de interpretaciones diversas, lo importante es que se ha producido a pesar de que poderosos agentes en el Estado han tratado de impedirlo a través de la represión; nuestro encarcelamiento no tenía otro objetivo. Pues bien, no lo han conseguido.

P. ¿No cree que la forma más sencilla de terminar con lo que ustedes denominan el “conflicto vasco” es que ETA deje de matar y abandone las armas?

R. Lo que usted denomina como conflicto vasco es muy anterior al nacimiento de ETA. Que desaparezca la violencia armada de ETA no supone la desaparición del conflicto entre el País Vasco y el Estado. El cese definitivo de la lucha armada iniciada por ETA hace 51 años daría por finalizada la vertiente armada del conflicto, pero no lo resolvería. Nosotros proponemos una sencilla fórmula de aritmética democrática para la solución definitiva del conflicto político: reconocer la identidad nacional del pueblo vasco y el derecho y el respeto a que la ciudadanía vasca decida libre, pacífica y democráticamente su futuro sin más límite que la propia voluntad popular. Esta fórmula permitiría cerrar definitivamente el conflicto político y, además, es una fórmula cada vez más extendida, incluso, en la Unión Europea. Los ejemplos de Irlanda, Escocia, Flandes, Montenegro, Groenlandia, Islas Faroe... demuestran la fortaleza y virtualidad democrática de las reivindicaciones de la izquierda abertzale.

P. ¿Por qué se ha de confiar en ustedes o en ETA después de lo ocurrido en la T-4 y después de tantas treguas fallidas?

R. Quiero manifestarle en primer lugar que somos receptivos y respetuosos con los sectores que se manifiestan “escépticos” sobre la sinceridad de nuestras posiciones y lo hacen desde la buena fe, pero somos especialmente críticos con otros sectores, especialmente de la clase política, que utilizan el escepticismo como supuesto argumento para mantenerse en posiciones absolutamente “inmovilistas”, porque se encuentran cómodos en la actual situación de bloqueo. Bien, todos tenemos razones para desconfiar de nuestros adversarios, para desconfiar de sus intenciones presentes o futuras. Pero necesitamos avanzar. Frente a esta realidad de desconfianza multidireccional hemos adoptado una posición de principio que nos permite avanzar: el adoptar decisiones y desarrollarlas de forma unilateral, depositando en nuestro pueblo y en la comunidad internacional la confianza y garantía única de la evolución del proceso democrático. El proceso democrático en esta fase no depende, pues, de la existencia de compromisos previos, ni de la confianza en determinado Gobierno. Hemos dado por absolutamente superado ese esquema. Es evidente que en fases más avanzadas el proceso exigirá de dinámicas, acuerdos y compromisos de carácter multilateral, pero solo alcanzaremos esa fase si somos capaces de generar las condiciones necesarias desde la movilización de la sociedad, la complicidad de la comunidad internacional por una solución democrática y la materialización de gestos y acciones de carácter unilateral.

P. ¿Es usted de los que consideran que la lucha armada de ETA no tiene futuro? ¿Cuándo llegó a esa conclusión?

R. Quiero plantear mi respuesta en dos ámbitos diferenciados. En primer lugar, si hablamos del futuro en términos estrictamente operativos, creo que ETA podría seguir prolongando su actividad armada, con mayor o menor intensidad, durante muchos años, manteniéndola además con un cierto apoyo social. Esa organización ha demostrado a lo largo de 50 años que es capaz de regenerarse y mantenerse operativa a pesar de la represión que se ejerce sobre ella. No estamos, pues, frente a una organización que haya sido derrotada policialmente.

En el ámbito político, sin embargo, y es un fenómeno que se da a escala internacional, se observa con claridad el tránsito de la gran mayoría de organizaciones de carácter político-militar con identidades y naturalezas socialistas y trasformadoras, desde posiciones insurgentes a posiciones de carácter y estrategias democrático-populares. Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Uruguay son un buen ejemplo de lo que digo. En definitiva, creo que una estrategia eficaz para la consecución de nuestros objetivos debe descansar sobre nuestra capacidad exclusiva de seducción democrática. Por tanto, la izquierda abertzale, considerando variables geopolíticas, económicas y sociales y, fundamentalmente, analizando la situación específica del proceso político vasco, lo ha interiorizado así, y lo ha puesto negro sobre blanco en su documento de conclusiones. No es sustancial el conocer cuándo llegué yo a dicha conclusión, lo relevante para el futuro es que nuestras bases, de manera abrumadora, la han hecho suya en el debate que acabamos de realizar.

P. ¿Comparte la idea de Eguiguren de que para ETA y la izquierda abertzale es más fácil renunciar a la llamada lucha armada por decisión propia que como resultado de una negociación?

R. No conozco con detalle la tesis que usted menciona, por lo que sería un tanto aventurado por mi parte plantear una valoración al respecto.

P. ¿En qué ha cambiado desde su discurso de Anoeta su percepción sobre la posibilidad de superación de la violencia?

R. Mis convicciones son hoy más sólidas de las que eran entonces. Créame si le digo una cosa con absoluta certeza y rotundidad: si el debate que hemos realizado ahora se hubiera realizado con anterioridad a la declaración de Anoeta es muy probable que el proceso de paz anterior no se habría frustrado.

P. ¿Cree que ETA estará alguna vez dispuesta a dejar de matar sin contrapartidas políticas?

R. Desde la declaración de Lizarra-Garazi, y con mayor claridad desde la declaración de Anoeta -que ha vuelto a ser aceptada por ETA en su reciente entrevista-, el ámbito para la negociación y el acuerdo político corresponde en exclusividad a las formaciones políticas. A ETA le corresponde alcanzar acuerdos en el ámbito de las consecuencias del conflicto: presos, víctimas, desmilitarización... La decisión de suspensión temporal o definitiva de su lucha armada no debe ni puede estar sujeta a la existencia de acuerdos de naturaleza política entre fuerzas políticas, aunque es evidente que un clima de dialogo incluyente, junto con medidas perfectamente aplicables desde el respeto a la legalidad (presos enfermos, libertad de los presos que han cumplido sus condenas...), favorecerían indudablemente la toma de decisiones por parte de ETA.

P. ¿Están ustedes presionando a ETA para que declare un fin definitivo y también irreversible a la violencia?

R. Créame si le digo que ETA no es una organización que adopte sus decisiones en función de la mucha o poca presión a la que se le someta. En cualquier caso, puedo confirmarle que llevamos años utilizando nuestro pensamiento político para influir en decisiones que permitan abrir una nueva fase con la desaparición de la violencia política y la consolidación de un escenario de diálogo y negociación hacia soluciones definitivas.

P. Tras el fracaso de ese proceso el actual Gobierno ve imposible reanudar una negociación si no se produce antes un abandono definitivo de la violencia ¿Cree que hay otra alternativa?

R. Me parece que situar el escenario final como punto de partida no nos permite avanzar. Pienso, no obstante, que esa petición puede estar motivada por las frustraciones habidas en procesos anteriores. En este sentido, creo que la garantía para superar los graves errores cometidos -por todos- pudiera encontrarse en el compromiso con los principios Mitchell y en una adecuada monitorización del conjunto del proceso por parte de agentes internacionales que cuenten con la confianza de todas las partes.

P. Los partidos democráticos consideran insuficiente la tregua anunciada por ETA ¿Está de acuerdo? ¿Y por qué?

R. Con el paso del tiempo se puede observar que tal homogeneidad de la que tanto se hace gala no es tal. Eso es todavía mucho más evidente en el País Vasco, en donde cuando se habla de una posición homogénea se refieren a la que mantienen el PSOE y el PP. La posición de estos partidos, con la calculada complicidad del PNV, me hace recordar la táctica del avestruz. Deben negar cualquier cambio en nuestras posiciones, porque no hacerlo les obligaría a cambiar las suyas y eso les produce gran vértigo y refleja su enorme debilidad política. Diría para finalizar que al albur de las reacciones suscitadas por las iniciativas de la izquierda abertzale y el paso dado por ETA podríamos reformular en términos políticos el Principio de Arquímedes: el grado de crispación y escepticismo con respecto al nuevo escenario es directamente proporcional al interés por mantener la actual situación invariable.

P. ¿En qué puede haber cambiado la actual dirección de ETA para que sea diferente a otras que también hablaron de tregua y acabaron matando?

R. Fundamentalmente, en que existe un mandato de las bases de la izquierda abertzale que no admite ambigüedades y que debe ser asentido.

P. En su último comunicado, ETA sugiere que está dispuesta a sentarse a analizar la situación con los firmantes de la declaración de Bruselas, pero ni siquiera hace suyos los contenidos de la declaración ¿No le parece que eso es insuficiente?

R. Corresponde a los firmantes de dicha declaración hacer las valoraciones pertinentes en torno a lo manifestado por ETA, y quiero destacar que han mostrado su disposición a conformar un “Grupo de Contacto Internacional” en relación con un posible proceso de diálogo y negociación. En ese sentido, estoy convencido de que actúan y actuarán con total seriedad, honestidad e imparcialidad.

P. ¿Qué propósito tiene ETA en proponer la mediación de figuras internacionales? ¿Están al tanto esas figuras? ¿Comparte usted el plan? ¿Qué ventajas le ve?
(Sin respuesta)

P. ¿Qué le diría ahora a la dirección de ETA si estuviera frente a ella?

R. Que siendo coherente con la caracterización unilateral de esta fase del proceso, y haciéndose eco tanto de la petición expresada por la declaración de Bruselas como la expresada y suscrita por el conjunto de organizaciones de la izquierda abertzale con otras fuerzas políticas, sociales y sindicales decrete una tregua unilateral, permanente y verificable por la comunidad internacional.

P. ¿Cuál es el calendario concreto que usted augura en estos momentos para ETA? ¿Y para la llamada izquierda abertzale?

R. Estamos al inicio del camino. Para nosotros, los objetivos en esta primera fase, paralelamente a la progresiva articulación del espacio independentista, son los recogidos en la declaración de Gernika, que consistirían en alcanzar un escenario de no violencia con garantías y normalización política progresiva, que permitiría al proceso entrar en una fase de diálogo y negociación hacia acuerdos políticos.

P. ¿Cree posible que los presos de ETA con condena pendiente puedan salir de prisión antes del abandono definitivo de la llamada lucha armada?

R. En primer lugar, manifestar y dejar constancia de que la actual estrategia judicial y penitenciaria está absoluta y totalmente instrumentalizada por el Ejecutivo. Aplicando estrictamente la legalidad, decenas de presos y presas políticos vascos deberían estar en libertad. En la política a la que se nos somete es perfectamente aplicable el dicho de que “el fin justifica los medios”. Quiero volver a reclamar la libertad para todos los compañeros y compañeras gravemente enfermos, así como para quienes han cumplido sus condenas. Dicho esto, entiendo que la liberación del conjunto de presos y presas políticos vascos solo es posible en un escenario de fin definitivo de la lucha armada de ETA y de encauzamiento del conflicto por vías de diálogo y negociación política.

P. ¿Los presos de ETA son considerados parte legítima de ETA, con voz en las decisiones, por los que siguen libres?

R. No soy militante de ETA. No puedo responder a su pregunta.

P. Si ETA anunciara el fin definitivo de la violencia, ¿cuál cree que debiera ser en el futuro la “salida” para los presos de la organización? ¿Establecería diferencias entre aquellos con delitos de sangre y los que no? ¿Cuáles?

R. La salida del conjunto de presas y presos políticos vascos debe encauzarse en el contexto del desarrollo de un proceso de diálogo y negociación. Es prematuro hacer conjeturas o introducir matices al respecto en la actual fase. Sin embargo, y en mi opinión, cualquier acuerdo en torno a la salida escalonada de los presos y las presas debe ser abordado sin más demora por parte de ETA y del Gobierno. En este sentido, me parece reseñable el que ETA en su última entrevista manifieste su disposición a abordar este tema con urgencia y sin condicionarlo a la existencia o no de acuerdos políticos de carácter resolutivo. El Gobierno debería explorar esta disposición exigiendo las garantías que estime oportunas; eso nos acercaría a un escenario de soluciones, sin lugar a dudas.

P. ¿Por qué habrían de aceptar las víctimas de ETA la salida de la cárcel de los asesinos de sus familiares?

R. Siempre hemos manifestado nuestro respeto por las opiniones de las víctimas, que, queremos volver a reseñar, existen en todas las partes. Sus opiniones, sus preocupaciones, sus miedos... deben ser escuchados, atendidos y resarcidos en la medida de nuestras posibilidades. Desde el mutuo reconocimiento y el respeto, debemos ser capaces, sin que quepa el olvido, de construir un futuro mejor para las siguientes generaciones tanto de Euskal Herria como del conjunto del Estado español.

P. ¿Qué les diría a las víctimas de los atentados que usted no ha condenado para que confiasen en sus palabras?

R. Creo que, en este momento, el que yo me propusiera ganarme la confianza de esas personas con palabras y gestos no sería un objetivo plausible. Me limitaré a señalarles que en el acuerdo suscrito en Gernika se recoge “la necesidad del reconocimiento, reconciliación y reparación de todas las víctimas”. En esa dirección estamos dispuestos a recorrer el camino que sea necesario.

P. ¿Qué es ETA hoy para usted? ¿Cómo la definiría?

R. Hoy en día, ETA es la organización que ha suspendido sus acciones armadas, que está dispuesta a declarar un alto el fuego permanente y verificable, que expresa su voluntad de superación definitiva de la violencia y renuncia a cualquier injerencia en el desarrollo de las conversaciones que desarrollen los agentes políticos, y que se compromete a respetar los acuerdos que se alcancen.

P. Las sentencias judiciales se refieren al conglomerado de ETA que incluye a Batasuna. ¿Qué diferencias ve usted entre los grupos, organizaciones o movimientos dentro de ese conglomerado?

R. Ni yo, ni Batasuna, ni ninguna organización de la izquierda abertzale formamos parte de ningún “conglomerado”. La teoría del “entorno” no es más que una invención jurídico-policial para justificar nuestras detenciones, ilegalizaciones y encarcelamientos. Así que vuelvo a aprovechar la ocasión para responder a la pregunta que el señor Rubalcaba nos hace permanentemente sobre nuestra elección entre votos y bombas. Nuestra elección son los votos y la movilización, y la organización popular. ¿Cuál es la suya? Porque resulta curioso observar que junto al PP sus máximos desvelos son impedir por lo civil o por lo criminal que podamos presentarnos a las elecciones y podamos así recabar los votos de la ciudadanía.

P. ¿Cuál es el vínculo de la izquierda abertzale con ETA?

R. No existen vínculos de carácter orgánico, si es a eso a lo que se refiere.

P. Dirigentes de la izquierda abertzale aseguran que ya no hay interlocución directa, que no hay conexión directa entre ETA y la izquierda abertzale ¿Es cierto? ¿Cuándo y por qué se produjo ese distanciamiento, esa separación?

R. La izquierda independentista contemporánea surge durante el franquismo de la mano del nacimiento de ETA como organización antifascista y abertzale. Nuestra coincidencia con ETA se limita exclusivamente a compartir objetivos estratégicos: la independencia y el socialismo para Euskal Herria.

P. ¿Qué opina de la kale borroka? ¿Tienen los dirigentes de la izquierda abertzale capacidad y autoridad para controlarla?

R. En una altísima proporción los hechos que se han atribuido a la kale borroka en los últimos meses tienen un origen desconocido cuando no directamente muy sospechoso. Estos hechos han sido instrumentalizados política y mediáticamente para intentar deteriorar nuestra credibilidad política y poner en duda la sinceridad de nuestra apuesta. Además, estos “actos” oxigenan políticamente a las posiciones del llamado “constitucionalismo”, que, a falta de argumentos sólidos para oponerse a la apertura de un nuevo ciclo, se agarra a estos hechos como a un clavo ardiendo.

Independientemente de estas consideraciones sobre hechos que han acaecido recientemente, y en respuesta a su pregunta, la posición de la izquierda abertzale es coherente con la estrategia política que ha adoptado, y así, ese tipo de actos no solo se sitúan fuera de la estrategia y la reflexión que han decidido las bases de la izquierda abertzale, sino que van directamente en su contra y, por tanto, merecen el rechazo en términos políticos.

P. ¿Cree factible una ruptura definitiva entre ETA y la llamada izquierda abertzale? ¿Se puede convertir ETA en una especie de Real IRA, disidente, marginada y condenada por el resto de la izquierda abertzale?

R. Tengo la impresión y constancia de que existen en el Estado sectores poderosos que apuestan decididamente por un escenario de mantenimiento de la violencia armada -lo más residual posible- acompañado de nuestro distanciamiento definitivo de la misma, por encima de un escenario de superación integral de la misma. Esto es, la versión española de los “securocratas” británicos. La hipótesis de una “ETA-Auténtica” es altamente improbable, por no decir imposible. No contemplamos ese escenario y nuestro esfuerzo está encaminado hacia una superación justa, estable y democrática del conflicto en términos globales.

P. La nueva postura de la izquierda abertzale es vista como un simple movimiento táctico para conseguir la legalización y presentarse a las elecciones. ¿Por qué se ha de pensar lo contrario?

R. Le agradezco en primer lugar que encabece su pregunta hablando de nuestra nueva postura, algo que todavía algunos se niegan a aceptar. Mire, quienes están realmente obsesionados con las próximas elecciones son fundamentalmente -también hay otros- el PSOE y el PP, que consideran nuestra presencia o no en las mismas, los unos como la prueba del algodón de la existencia o no de negociaciones; y los otros, como el ejercicio que hacen de exhibir “músculo” frente al PP. Permítame reseñarle que la única y verdadera razón para intentar no legalizarnos e impedir nuestra presencia en las elecciones es sencillamente porque nuestra sola presencia en los comicios provocaría el derrumbe y caída como un castillo de naipes de toda la realidad virtual que se ha construido en torno al “cambio” en la CAV. Simplemente, porque volvería a quedar en evidencia una vez más la existencia de un bloque popular mayoritario en claves nacionales vascas y autodeterministas. Además, nuestra fortaleza electoral volvería a demostrar la absoluta falsedad de las soflamas en torno a una supuesta debilidad o incluso derrota política. Así que el avestruz prefiere seguir con su cabeza bajo tierra. La izquierda abertzale no ha renovado su apuesta pensando en las próximas elecciones, sino en las próximas generaciones.

P. ¿Si no consiguen la legalización no están condenados a desaparecer?

R. Rotundamente no, y la prueba más evidente es que tras largos años de persecución, detenciones e ilegalizaciones hoy seguimos estando no solo presentes, sino que además estamos marcando, en buena medida, la agenda política de nuestro país.

P. ¿No deberían incorporar en sus estatutos una condena expresa a la violencia terrorista de ETA para ser creíbles si quieren concurrir a las elecciones?

R. En primer lugar, señalar que nuestra apuesta busca un escenario donde tal condena o similar no sea necesaria por la desaparición de la violencia política. Y dicho eso, a la izquierda abertzale se le deben exigir exactamente las mismas garantías y condiciones que a cualquier otra formación política a la hora de registrarnos como partido o movimiento político. Si no es así, seguiremos siendo víctimas de la aplicación arbitraria y antidemocrática de auténticas leyes de excepción. En este sentido, y como anécdota, le citaré como Eduardo Punset en su libro El poder de la mente manifiesta su asombro con ciertos sectores políticos en España que van exigiendo a otros el carné de demócrata cuando ellos jamás lo han sido.

P. Con la perspectiva actual, ¿cuál es su valoración de la Ley de Partidos y la sentencia de Estrasburgo?

R. La Ley de Partidos es un instrumento diseñado y elaborado ad hoc para intentar neutralizar a la izquierda abertzale y que permite al Estado manipular la voluntad democrática de la ciudadanía vasca. Los vascos y vascas ocupamos el único espacio geográfico de la Unión Europea en donde sus instituciones no son representativas de la voluntad popular. La sentencia del Tribunal de Estrasburgo –en cuya elaboración, por cierto, participó un jurista español- está ahora siendo esgrimida por Turquía para ilegalizar partidos kurdos, mientras la UE exige pruebas de democratización efectiva del régimen turco para integrarse en la Unión; o por ultraortodoxos, como el ministro israelí Lieberman, para ilegalizar a los palestinos en Israel, hecho que es denunciado por la comunidad internacional.

P. ¿Sigue pensando que fue el PNV y no ETA quien se equivocó en 1977 al optar por participar en las elecciones? ¿No tiene que hacer ninguna autocrítica la izquierda abertzale por seguir negando durante años el carácter democrático del sistema político actual?

R. Ha sido el propio PNV y, más recientemente, CiU, a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional, quienes nos han dado la razón a quienes planteamos la ruptura democrática con el franquismo. La tesis central que defendimos entonces fue que el modelo que se pactó en el 77 no podría en ningún caso evolucionar hacia el reconocimiento plurinacional del Estado y el respeto al derecho de autodeterminación de las diferentes naciones del Estado español. Hoy, esta tesis es incuestionable, de tal manera que organizaciones políticas y sindicales que avalaron la transición en Euskal Herria, hoy comparten plenamente la tesis que nosotros defendimos en el 77 y que la izquierda abertzale ha mantenido en estos más de 30 años con coherencia en su actividad institucional y de masas.

Sobre el carácter “democrático” del sistema político español habría mucho que debatir y discutir. Empiezo haciéndole una “concesión”; el sistema político español está reconocido y es considerado como democrático por el conjunto de la comunidad internacional; es pues, un sistema que ha sido homologado por las democracias occidentales; esto no admite discusión.

Pero, no es menos cierto que posee enormes déficits, fruto de la forma en que se gestó. ¿Cree, por ejemplo, que la democracia española superaría el test de Montesquieu sobre la división de poderes? ¿Cree realmente que un país que aparece todos los años en los informes de, por ejemplo, el relator oficial de la ONU para la prevención de la tortura es realmente democrático? ¿Cree que un sistema que permite que las élites financieras dispongan de nuestras vidas y haciendas sin ningún tipo de control democrático es un sistema democrático? ¿Cree que un sistema que mantiene todavía decenas de miles de cuerpos asesinados por el fascismo franquista en las cunetas con miedo o incapacidad para resituar su memoria histórica es un sistema democrático?

Repito, nuestra posición a este respecto como militantes socialistas es extremadamente crítica. Creo no obstante que la segunda Transición es ya inevitable en el Estado español. Se podrá retrasar, pero es imposible de evitar. Nosotros ya estamos preparados para encabezarla con ánimo constructivo y exclusivamente por vías pacíficas y democráticas.

P. En mayo de 2006 reconoció tres errores de la izquierda abertzale: el planteamiento sobre Navarra, transmitir la impresión de querer imponer su ideario y dar a entender que el sufrimiento ajeno les era indiferente. ¿Cree que cuatro años después esos errores siguen cometiéndose?

R. Creo que hemos consolidado las bases políticas suficientes para superar esos errores y para garantizar que no se vuelvan a repetir y, con ello, dotar de eficacia y profundidad a nuestra estrategia política.

P. ¿Sus palabras en busca de una solución política pacifica al problema vasco son irreversibles? ¿O existen hipotéticas circunstancias en las cuales volvería usted a apoyar la violencia como instrumento político?

R. Nuestra posición con respecto a una solución pacífica y democrática del conflicto es irreversible y no contemplamos ningún horizonte, ni hipotéticas circunstancias que vayan a hacer variar esta posición.

P. ¿Qué pensó y que hizo al conocer el atentado de la T-4? ¿Llamó a sus interlocutores de Loiola? ¿Qué les dijo?

R. Lo primero que hice es interesarme por conocer si se habían producido daños de carácter personal como consecuencia del atentado, cosa que desgraciadamente se confirmó. A continuación pensé que años de esfuerzo por abrir vías de solución dialogadas al conflicto habían sido desaprovechadas otra vez. Compartí, creo, con el conjunto de la sociedad vasca y española un sentimiento de angustia y decepción. Aquella misma mañana me reuní con Jesús Eguiguren, ambos estábamos realmente impactados con la noticia. Intenté convencerle -creo que en vano- de que debíamos hacer algo para intentar salvar el proceso de diálogo. Le insistí en que no debíamos tirar la toalla y me comprometí a hacer algún gesto por nuestra parte.

Al día siguiente, en rueda de prensa, exigimos a ETA que volviera a la situación de tregua permanente. ETA lo aceptó, pero a esas alturas el nivel de confianza mutuo que tanto esfuerzo nos había costado alcanzar estaba roto.

P. ¿Cuál fue su papel en la anterior negociación?

R. Fui yo el que, a nivel personal, inició los contactos informales con diferentes personas cercanas al PSOE, en un momento en el que ni siquiera podíamos atisbar que podríamos alcanzar algún día un escenario de diálogo y negociación a nivel oficial y público. Aquellos contactos, que duraron años, nos permitieron estar preparados para cuando la oportunidad se produjese. En las conversaciones y negociaciones de Loiola o Ginebra fui el responsable de la delegación por parte la izquierda abertzale.

P. Tras el tiempo transcurrido, ¿cuál cree que fue la clave de la ruptura del proceso?

R. Existen diferentes claves para entender el fracaso (relativo, en cualquier caso, puesto que, por ejemplo, nuestra posición actual no puede entenderse sin tener en cuenta la profunda autocrítica que hemos hecho en torno a nuestra posición y actitud en el proceso de dialogo), como el deterioro de las confianzas, los incumplimientos de los acuerdos -incluido mi encarcelamiento, por ejemplo-, o la prohibición de manifestaciones de la mano de la Audiencia Nacional, hecho que no es casual. Y que se ha vuelto a repetir ahora.

Sin embargo, la clave fundamental es que el Gobierno, y en buena medida ETA, se manejaban frente a las dificultades inherentes a todo proceso de diálogo y negociación con un esquema que pivotaba en la creencia de que la amenaza de la represión o de la reanulación de los atentados eran una fórmula eficaz para hacer variar las posiciones de la otra parte y desbloquear los atascos que se producían a la hora de llegar a acuerdos. Este esquema ha demostrado que, lejos de solucionar los bloqueos, no hace sino provocar bloqueos mayores, enquistando las diferencias en lugar de superarlas. Este esquema no sirve para avanzar, y desde nuestro punto de vista, es un esquema superado y que no debe ser utilizado por ninguna de las partes.

P. Se han publicado numerosas informaciones sobre su militancia en ETA ¿Cuál ha sido, cuál fue su cometido dentro de la organización?
(Sin respuesta)

P. ¿Qué procesos judiciales tiene pendientes?

R. Antes hablábamos de la instrumentalización de la judicatura al servicio de estrategias políticas que se diseñan en Ferraz o en Génova. Tanto yo como mis compañeros y compañeras somos fichas para demostrar la “firmeza” del Gobierno, por un lado; o para sabotear el nuevo escenario (objetivo también del PP, que tiene gran influencia en la judicatura). Pronto seré juzgado en la Audiencia Nacional, junto a dos compañeros, por presentar una propuesta de paz en Anoeta, acusados de apología del terrorismo. Y seremos juzgados, entre otros, por el ilustrísimo magistrado Enrique López (vocal y portavoz del CGPJ y candidato al Constitucional a propuesta del PP), así que nos sabemos condenados de antemano. No existen causas “judiciales” contra nosotros, solo persecución política envuelta en literatura jurídica.

P. ¿Se ha entrevistado en la cárcel con dirigentes socialistas o del Gobierno central o autonómico? ¿En caso afirmativo, quiénes, cuándo y con qué fin?

R. No he mantenido ningún encuentro o comunicación de esa naturaleza. En cualquier caso, puedo mostrarle mi disposición absoluta al diálogo y al encuentro. En este momento, tengo una solicitud de una delegación de Eusko Alkartasuna para entrevistarse conmigo, para lo que ya he solicitado la pertinente autorización.

P. ¿Cómo vive en la cárcel? ¿Cómo es su vida?

R. Mi vida en la cárcel no es sustancialmente diferente de la de cualquier otro preso o presa políticos vascos. El deporte, la lectura y el estudio ocupan buena parte de mi actividad. Procuro “aprovechar” mi estancia forzosa para, siguiendo las recomendaciones de Nelson Mandela, intentar prepararme y formarme aún más en la perspectiva de seguir aportando mi grano de arena en la tarea de forjar una alternativa socialista e independentista para nuestro pueblo.

P. ¿Qué cosas cambiaría en su vida?
(Sin respuesta)

P. Está usted en la cárcel y una mayoría le considera un extremista incapaz de apostar por la paz y condenar a los violentos ¿No ha pensado en abandonar la política, la vida pública?

R. No me considero una persona “extremista”, esta etiqueta ha sido fabricada por determinados medios de comunicación que beben de fuentes muy próximas a los servicios policiales y de la inteligencia españoles. Le aseguro que quienes han compartido conmigo tareas políticas de diversa índole a nivel nacional o internacional no comparten de ningún modo esa afirmación. Por otro lado, le aseguro que nunca he pensado abandonar mi compromiso militante, que me acompañará hasta el final de mis días.

P. ¿Cree que volverá a la política democrática, a sentarse en el Parlamento vasco alguna vez?

R. Sin lugar a dudas, y déjeme hacerle una predicción: me sentaré en la bancada del grupo mayoritario en la Cámara, el de los independentistas de izquierda. Esto sucederá probablemente más tarde de lo que nosotros desearíamos, pero mucho antes de lo que desearían nuestros adversarios.

P. ¿Qué piensa de Josu Ternera?
(Sin respuesta)

P. ¿Y de Patxi López?

R. Patxi López es el lehendakari de la CAV y sabe que no representa a la mayoría social en esa comunidad. Es rehén del PP y, en parte, del cargo institucional que ocupa. Quiero trasmitirle un mensaje: además de calificar de “insuficientes” nuestros pasos, que sea valiente y dé alguno, por muy insuficiente que sea; por ejemplo: que diga como su compañero Montilla que Euskal Herria es una nación y tiene derecho a decidir su futuro libre y democráticamente.

P. ¿Y de Eguiguren?

R. Jesús es una persona muy comprometida con la búsqueda de una solución justa y democrática al conflicto. Por encima de muchas diferencias, después de la larga e intensa relación que hemos mantenido, siento aprecio por él. Cuando se alcance un escenario de solución, los que ahora le critican en su propio partido y mantienen una posición de “campeones de la firmeza”, y quienes apostamos por una salida democrática, nos sentaremos a charlar alrededor de un buen café.

viernes, 15 de octubre de 2010

Los Mineros chilenos son Clase Trabajadora. Y algunos victimas del fascista Pinochet!




Exclusivo de Justicia nada mas pero nada menos
http://justicianadamasperonadamenos.blogspot.com/


drama de un minero



La difícil vida de Luis Urzúa, el último en salir a la superficie
Jorge Barreno Campamento Esperanza


Urzúa fue el primero en hablar y será el último en abandonar la mina
Las autoridades del Gobierno y la NASA lo han calificado de 'líder natural'
Será el hombre que más tiempo habrá permanecido bajo la superficie terrestre
Su padre y su padrastro fueron asesinados durante la dictadura de Pinochet
LEA MÁS NOTICIAS DE AMÉRICA EN http://www.elmundo.es/


Poco se sabe de Luis Urzúa (54 años) y de su familia, la que menos ha hablado de las 33. Sin embargo, este jefe de turno, oriundo de Vallenar, es igual de importante, o más, que el mismísimo Laurece Golborne, ministro de Minería, y que André Sougarret, el ingeniero de Codelco que ha liderado la operación de rescate. Sin él, el rescate no se hubiera podido llevar a cabo.El jefe de turno de los mineros de San José, de profesión topógrafo, fue el primero en hablar con el mundo exterior. -"Aló, ¿Con quién hablo?", dijo Golborne. "¿Me escucha?", contestó una voz a más de 650 metros de profundidad. "Lo estamos escuchando todos fuerte y claro. ¿Quién habla?". "Está hablando el jefe de turno, Luis Urzúa. Estamos bien. Esperando que nos rescaten".




El último en salir, el primero en hablar


Las fuentes oficiales ya han confirmado que este 'héroe de Atacama' será el último en salir, por lo que se convertirá en el ser humano que más tiempo habrá permanecido bajo la superficie terrestre, un título que, después de 67 días de sufrimiento y alegría, se lo tiene bien merecido. Sin embargo, muy poca gente sabe lo dura que ha sido la vida de este luchador nato.Persona tranquila, el mayor de seis hermanos, colaboró en la crianza de los más pequeños. Luis fue un sufridor, no tuvo más remedio. Su padre, Luis Urzúa padre, murió asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet cuando él era casi un niño. Pertenecía al Partido Comunista (PC). Su padrastro, Benito Tapia, también fue asesinado por en la caravana de la muerte. Pertenecía al Partido Socialista.
La NASA ha dicho de Luis Urzúa que es un 'líder natural'
Las autoridades gubernamentales y la agencia espacial estadounidense (NASA) calificaron a Luis Urzúa hijo, atrapado, como 'líder natural'. "Mi hijo siempre ha sido muy disciplinado, en la casa era el que llevaba la batuta entre sus seis hermanos. Como mi marido murió cuando ellos eran pequeños, Luis ha sido el hombre de la casa, el que me ayudó a criar a sus hermanos y el que siempre puso las reglas", cuenta Nelly Iribarren, madre del 'héroe de Copiapó'."Luis es minero hace 31 años, tiene conocimientos de rescate subterráneo y primeros auxilios, por eso sabíamos que él buscaría alguna forma de salir de ahí. Es más, yo me imaginaba cómo mi negro debía estar dando vueltas por el refugio pasando lista a sus compañeros, racionando la comida y entregándoles labores, porque él es así, mandón, pero ordenado", asegura esta mujer de 78 años, quien no sube al Campamento Esperanza por problemas de salud.Lo que no cuenta esta buena mujer es el sufrimiento que pasaron ella y sus hijos, incluido el que será el hombre que más tiempo estuvo en las entrañas de La Tierra, si todo sale bien. Del primer padre de Luis Urzúa se sabe poco. Sólo que también se llamaba Luis Urzúa y que desapareció en la dictadura militar del general Augusto Pinochet. Del segundo marido de Nelly Iribarren, madre de Luis, se sabe más.
El asesinato del padrastro de Luis Urzúa
Benito Tapia Tapia, de 32 años, empleado de Cobresal, el padrastro de Luis Urzúa, todo un padre para el minero. Fue dirigente nacional de la Confederación de Trabajadores del Cobre y miembro del Comité Central de las Juventudes Socialistas. El l7 de septiembre de l973 fue detenido y conducido al presidio de Copiapó. Desde allí, al Regimiento de esa ciudad. Ya no vivió más.Benito fue asesinado por la Caravana de la muerte junto al gerente general de Cobresal, Ricardo Díaz Posada, y junto a Maguindo Castillo Andrade, dirigente sindical al igual que él.A las nueve de la mañana del miércoles 17 de octubre de 1973, el mayor Carlos Brito del Regimiento Atacama de Copiapó sacó a Ricardo García de la cárcel pública. A las 19:20 de ese día, el sargento Óscar Pastén hizo lo mismo con Benito Tapia y Maguindo Castillo. Los tres fueron conducidos al regimiento.Del regimiento se fueron al cementerio. "El fusilamiento de García, Castillo y Tapia lo dirigió el teniente Ramón Zúñiga Ormeño, y lo acompañó el subteniente Fernando Castillo Cruz", declaró hace unos pocos años Díaz Araneda ante el juez Juan Guzmán.Arturo Araya, asistente del médico legista Juan Mendoza, llegó temprano a la morgue de Copiapó aquel día 18. Vio los tres cuerpos tendidos en camillas y tapados con sábanas blancas. Destapó a uno para desvestirlo y preparar la autopsia, pero el administrador del cementerio, Leonardo Meza, se lo impidió. "Esos cuerpos son intocables", le dijo.Los tres cuerpos fueron sepultados sin urnas en una fosa abierta en el Patio 16. En el libro de ingreso a García se asignó el número 13, Tapia el 14 y Castillo el 15. Días después, Bernardo Pinto, trabajador de Cobresal, pagó a un sepulturero para que abriera la fosa y lo que vio no lo olvidó jamás.Cuando salgan a la superficie, más "Estaban sin ataúdes y los tres cuerpos destrozados, con tajos en la cara, el tórax, las piernas, se les veían a veces los huesos en las heridas", manifestó Bernardo. Poco después, los tres cuerpos, incluido el de Benito, desaparecerían para siempre del cementerio.Maglio Cicardini, alcalde de Copiapó y Sergio Iribarren, primo de Luis Urzúa y concejal de Vallenar corroboran la historia: "Sí, es cierto, su padre y su padrastro murieron asesinados". Jaime Tapia, hermano del asesinado Benito, se halla en el campamento. Representa a Luis Urzúa. Ante la pregunta de sí a su hermano lo asesinaron en la dictadura o no, contesta: "No puedo contar nada, las cosas se sabrán a su debido tiempo, después de que salgan".




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Coordinadora de Ex Presos Políticos de Santiago Chile
(comisión comunicaciones)
coordinadora.expp.santiago@gmail.com





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"Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad".
Simón Bolivar

viernes, 8 de octubre de 2010

Ateos y agnósticos, los que más saben de religión.

Ateos y agnósticos, los que más saben de religión
Una encuesta revela que la mayoría de fieles de una doctrina religiosa tienen menores conocimientos sobre la misma que aquellos que no la profesan
PABLO OLIVEIRA Y SILVA MADRID 28/09/2010

Si quieres saber acerca de Dios, lo mejor es que hables con un ateo. Puede resultar paradójico, pero es una de las principales conclusiones de una reciente encuesta elaborada en EEUU para medir los conocimientos de los ciudadanos sobre las religiones.
Así, los datos de la encuesta hacen evidente que los ciudadanos que se declaran abiertamente ateos o agnósticos -aquellos que creen que Dios no existe o que no están seguros de su existencia- tienen mayores conocimientos de las diferentes religiones, que aquellos que se declaran practicantes de las mismas. De hecho, la encuesta evidencia que algunos de los que se declaran "fieles" de una religión tienen auténticas lagunas sobre su fe o su doctrina.
En la encuesta, difundida hoy por el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, cuatro de cada diez católicos malinterpreta el principal ritual de la misa, entendiendo que "el pan y el vino" utilizado en la comunión solo pretende simbolizar el cuerpo y la sangre de Cristo, y no que se "convierta realmente".
La mayoría de los protestantes, por ejemplo, no identificaron a Martín Lutero como la figura impulsora de la Reforma protestante, según la encuesta. Así, después de los ateos y agnósticos, los judios y los mormones son los que mejor conocen sus propias religiones.
¿Por qué un ateo sabe más acerca de la religión?
Ateos y agnósticos de EEUU tienden a ser personas que fueron educadas en una fe religiosa y que, posteriormente, y de una forma totalmente consciente se desentendieron de esa creencia. "Generalmente, esto es fruto de una gran reflexión y estudio", apunta Alan Cooperman, director asociado de investigación en el Foro Pew. "Son personas que piensan mucho acerca de la religión, no se muestran indiferentes, se preocupan por saber", dijo.
Los ateos y agnósticos también tienden a estar algo más informados, según la encuesta, y superan a los creyentes en niveles de conocimiento con una educación similar.
Por orden, después de ateos, agnósticos, judios y mormones, los grupos que mejor conocen su propia doctrina son los evangélicos blancos, católicos blancos, protestantes blancos, las personas que no están vinculadas a ninguna fe (pero no son ni ateos ni agnósticos), protestantes negros y católicos latinos.
Musulmanes, hindúes y budistas se incluyeron también en la encuesta, pero su reducido número no puede ser considerado significativo en la estadística, señalan desde el foro.

Historica Manifestación en Bilbao por la Paz y los Derechos Democráticos.

Silencio mediático: La prensa nacionalista española oculta la información de la histórica manifestación de Bilbao.
http://www.youtube.com/watch?v=F4OWHVxI0O4&feature=player_embedded

jueves, 7 de octubre de 2010

Igualito que en Europa! Tabajar menos para trabajar tod@s!!

El gobierno de Evo Morales en Bolivia decide bajar la edad de jubilación de 65 a 58 años

http://www.humanite-en-espanol.com/spip.php?article718

VIVA EL 75 ANIVERSARIO DEL POUM!

75 aniversario del POUM El POUM ante la revolución
Hace 75 años, el 29 de septiembre de 1935, se fundó el Partido Obrero de Unificación Marxista, que diez meses después se vio inmerso en la revolución que se desató.
Andy Durgan (En lluita / En lucha)


-->Hace 75 años, el 29 de septiembre de 1935, se fundó el Partido Obrero de Unificación Marxista. Diez meses más tarde, se encontró en el centro de la revolución que se desató como respuesta a la sublevación fascista de julio de 1936.
El POUM se fundó a partir de la fusión del Bloque Obrero y Campesino (BOC) y la Izquierda Comunista de España (ICE).
El BOC tenía sus orígenes en dos tendencias comunistas: un grupo de militantes de la CNT a principios de los años veinte encabezado por un maestro de origen aragonés, Joaquín Maurín, y un grupo de jóvenes activistas atraídos al comunismo por su posición sobre la cuestión nacional que formaron el Partit Comunista Català en 1928. Ambas rechazaron la burocratización y el ultraizquierdismo del ‘comunismo oficial’ y se unificaron en 1931.
Aunque el BOC defendió la necesidad de un partido revolucionario a nivel estatal, se limitó casi exclusivamente a Catalunya. Fue minoritario en comparación a la CNT y, en el resto del Estado, el PSOE, pero tuvo un papel central en la creación de las Alianzas Obreras en 1934 y en el movimiento sindical catalán no anarquista.
Aunque la ICE (antigua oposición trotskista) solamente contó con unos cientos de militantes, contó entre sus filas con activistas muy experimentados y capaces como Andreu Nin, Juan Andrade, José Luis Arenillas, etc. Nin vivió en la URSS entre 1921 y 1930, donde fue dirigente de la Internacional Sindical Roja.
Al principio, el BOC y la ICE mantuvieron unas relaciones bastantes conflictivas. Ante la creciente amenaza fascista y la presión a favor de la unidad dentro el movimiento obrero, el BOC y la ICE se acercaron tanto en la práctica (en las Alianzas Obreras) como en el terreno programático. La ruptura de la ICE con el movimiento trotskista después de una serie de divergencias (sobre todo su rechazo al “entrismo” en el PSOE) contribuyó a este acercamiento.
A pesar de la mayor fuerza relativa del BOC, el nuevo partido fue el resultado de una fusión y no una absorción. Según la ICE, “La fusión se ha realizado sobre la base de un programa redactado en común, como resultado de una discusión que ha durado meses, y que contiene todos nuestros principios fundamentales: afirmación del carácter internacional de la revolución proletaria, condena de la teoría del socialismo en un solo país (…), defensa de la URSS, con el absoluto derecho de criticar todos los errores de la dirección soviética, afirmación de la bancarrota de las II y III Internacionales y de la necesidad de restablecer la unidad del movimiento obrero internacional sobre una nueva base”.El Frente Popular
El aparente apoyo del POUM al Frente Popular ha sido a menudo mal entendido. En realidad, el POUM denunció en seguida, cuando fue planteada a mediados de 1935, la nueva política comunista a favor de alianzas antifascistas con sectores de las clases medias en defensa de la democracia burguesa. Maurín describió la posición estalinista como la muestra de una “incomprensión total” de la naturaleza del fascismo, que únicamente iba a representar un freno para la clase obrera. Al mantener su lucha dentro de un marco burgués, daba tiempo a que se preparase la contrarrevolución. Repetía “Lo que los mencheviques deseaban en Rusia en 1917”, igual que la posición del socialismo reformista que había llevado al desastre en Italia, Alemania y Austria. En lugar de la colaboración de clase que este nuevo giro representó, Nin argumentó en marzo de 1936 que era necesario crear a corto plazo las condiciones para la conquista del poder y que esto significaba “Forjar las armas necesarias para la victoria: la Alianza Obrera y el partido revolucionario”. El POUM no descartó alianzas con los partidos pequeñoburgueses, pero con la condición de que el movimiento obrero mantuviera su completa independencia ideológica y organizativa.
Con la convocatoria de elecciones a principios de 1936, el POUM propuso formar un Frente Obrero con los demás partidos obreros que, a su vez, alcanzase un acuerdo táctico con los republicanos. Pero tanto los socialistas como el PCE aceptaron una alianza directa con los republicanos de izquierdas, sobre la base de un programa de corte liberal. El resultado fue un pacto electoral que firmaron tanto los partidos republicanos como las organizaciones obreras, incluyendo el POUM.
Andrade justificaría más tarde la firma del pacto argumentando que el partido se había visto forzado a reconocer la “existencia material de una ley electoral”, así como obligado a realizar “acuerdos provisionales” con la izquierda republicana “para evitar la victoria de la burguesía”.
Más determinante fue la posición de la CNT. El apoyo masivo entre la clase obrera hacia alguna forma de unidad electoral, aunque fuera sólo para alcanzar la amnistía, conduciría a los anarquistas a abandonar su abstencionismo y efectivamente animar a sus afiliados a votar. Ante esta situación, el POUM tuvo miedo a quedarse aislado.
El POUM recibió la victoria electoral de la izquierda como un gran triunfo para los trabajadores y campesinos y una importante derrota para la contrarrevolución. No era una victoria de la democracia burguesa, ni tampoco representaba el apoyo de las masas al republicanismo pequeñoburgués, sino que era un subproducto de la lucha revolucionaria de octubre de 1934. El POUM advirtió que, considerando la profundidad de la crisis económica y social en 1936, cualquier tentativa de realizar incluso los aspectos más suaves del programa electoral de izquierdas provocaría la resistencia más feroz de la clase dirigente.
Durante los meses siguientes, el POUM denunció constantemente las tentativas tanto de los socialdemócratas como de los estalinistas de subordinar el movimiento obrero al republicanismo pequeñoburgués. Enfrentados a esta crisis, Nin había declarado poco después de las elecciones que era “un crimen y una traición” exigir que la clase obrera renunciase a destruir el Estado burgués y a tomar el poder –sus máximas aspiraciones–, “en nombre de la necesidad de ‘consolidar’ la República”. Maurín escribió en mayo de 1936 que la revolución que se avecinaba en el Estado español no sería “democráticoburguesa sino democráticosocialista, o para ser exacto, socialista”.Revolución
En la víspera de la guerra civil, el POUM aún era una organización bastante pequeña comparada no solo con el Partido Socialista, sino también con el PCE. La mayoría de sus 6.000 miembros todavía se concentraba en Catalunya. El POUM creció rápidamente en los primeros meses de la guerra y a finales de 1936 tenía ya 30.000 afiliados. Mandó al frente a unos 8.000 milicianos durante los primeros diez meses de la guerra. Editaba cinco periódicos diarios y varios semanales y controlaba emisoras de radio en Barcelona y Madrid. Para el POUM, la guerra y la revolución eran inseparables: la doble tarea inmediata de los trabajadores y los campesinos era la derrota de las fuerzas fascistas y la construcción del socialismo.
Un paso importante hacia la restauración del “orden republicano” fue la creación en septiembre de 1936 de un nuevo gobierno catalán basado en todas las organizaciones antifascistas, incluyendo al POUM.
Antes de la formación de este nuevo gobierno de la Generalitat, el poder en Catalunya residía en una multitud de comités antifascistas locales que organizaban el abastecimiento, garantizaban la seguridad en la retaguardia, coordinaban las milicias o hacían funcionar las fábricas o tierras colectivizadas. El comité más importante, y posiblemente el embrión de un gobierno revolucionario, era el Comité Central de Milícies Antifeixistes. El POUM se quedó solo en defender la transformación de estos comités en la base de un nuevo estado revolucionario.
El POUM justificó su participación en la Generalitat en base a que las organizaciones obreras contaban con la mayoría, el nuevo gobierno catalán tenía un “programa socialista” y los partidos de la pequeña burguesía catalana se habían radicalizado. A un nivel menos público, el POUM temía ser malinterpretado por las masas, aislado y, por lo tanto, quedar privado de provisiones para sus milicias e incluso abrir el camino para ser ilegalizado, como ya defendían los estalinistas. Al hacerlo, el partido creyó que entrando en el Gobierno catalán prevendría que la CNT fuera arrastrada hacia el recién formado partido estalinista catalán –el PSUC– y los republicanos.
A pesar de ‘legalizar’ muchas conquistas de la revolución –sobre todo en el terreno de la colectivización–, el nuevo gobierno catalán estaba subordinado a la política frentepopulista de ERC y el PSUC. Como consecuencia, la formación de este gobierno representaría un paso importante, a pesar de las intenciones de la CNT y el POUM, hacia el desmantelamiento de la revolución. Los comités locales fueron disueltos, las fuerzas de seguridad reconstruidas y se convirtieron las milicias en unidades del nuevo ejército regular.
En diciembre de 1936 se expulsó al representante del POUM, Nin, de  la Generalitat, a consecuencia de las presiones directas del gobierno soviético sobre las autoridades republicanas.
Enric Adroher, un dirigente del partido, escribiría más tarde que el nuevo gobierno de la Generalitat había tenido “una única misión histórica […] la liquidación de los comités”, que el POUM se había encargado “de convencer a las fuerzas revolucionarias de las comarcas de la necesidad de aceptar aquel sacrificio, que debía ser un paso más en el retroceso revolucionario”, y que una vez llevado a cabo este “inestimable servicio”, se echó al POUM del gobierno.El POUM y la CNT
En septiembre de 1936, Nin declaraba que “todo el futuro de la revolución española depende, en gran parte, de la actitud que adopten la CNT y la FAI”. Así, el problema principal del POUM durante la guerra civil era cómo ganar al menos parte de la CNT a sus planteamientos.
En febrero 1937 se fundó el Frente de la Juventud Trabajadora Revolucionaria (FJTR), en base a la juventud poumista (la Juventud Comunista Ibérica) y sus homólogos libertarios. El FJTR supuso, sin duda, lo más cerca que estuvo el POUM de formar un frente único con los anarcosindicalistas, pero los sectores más apolíticos del liderazgo de la CNT estaban en contra no solo de tomar el poder, sino de cualquier colaboración con partidos políticos. Sin embargo, el apoliticismo de los anarcosindicalistas no se extendió hasta las relaciones sindicales y, durante la guerra, la CNT firmó varios pactos con la UGT catalana, central dominada por los estalinistas.
Dada la importancia de ganarse a las bases anarcosindicalistas, quizá el mayor problema al que se enfrentó el POUM durante la guerra consistió en haber introducido los sindicatos bajo su control en la UGT en vez de en la CNT. Con el decreto de sindicalización obligatoria del gobierno catalán, tanto los sindicatos anarquistas como los socialistas crecieron espectacularmente. El POUM no tuvo más remedio que entrar en una de las dos centrales principales.
Los líderes del POUM justificaron su decisión de entrar en la UGT basándose en su creencia de que en Catalunya podían ganar el liderazgo de la débil central socialista. Una vez se consiguiera esto, el POUM afirmaba que sería posible plantear la cuestión de la unidad sindical con la CNT. No tardaría mucho en verse lo mal que el POUM había hecho sus cálculos.
Muchos de estos nuevos afiliados provenían de los sectores menos combativos de la clase trabajadora. Con la ayuda de sus aliados en el liderazgo de la UGT a nivel estatal, los estalinistas no tuvieron demasiados problemas para ganarse a estos nuevos e inexpertos afiliados y les resultó relativamente fácil acabar con la influencia del POUM dentro de los sindicatos. En pocos meses, el partido se encontró desprovisto de sus propias bases sindicales.Contrarrevolución
A principios de 1937, la contrarrevolución estaba ganando terreno en la zona republicana. En la prensa estalinista aumentaban los ataques calumniosos contra los “fascistas” del POUM, así como las exigencias sobre su prohibición. Los llamamientos del POUM a favor de una revolución socialista y sus denuncias de la persecución de los viejos bolcheviques en la URSS resultaban particularmente hirientes para los estalinistas, tanto fuera como dentro del Estado español. En Madrid, la represión contra el POUM ya había comenzado. Solo era cuestión de tiempo que en Catalunya se adoptaran medidas similares, pero el poder de la revolución en la zona, todavía potente, lo dificultaba.
Los ataques contra la revolución culminaron cuando, el 3 de mayo, fuerzas de seguridad de la Generalitat atacaron la Telefónica de Barcelona, controlada por la CNT. Ello provocó una huelga general y un levantamiento armado.
El POUM se colocó inmediatamente junto a los trabajadores y propuso la creación de Comités de Defensa en cada barrio, basados en todas las organizaciones revolucionarias. El partido creía que era posible tomar Barcelona y posteriormente forzar a las autoridades a pactar con los revolucionarios. Sin embargo, aunque habría sido relativamente fácil que las organizaciones revolucionarias tomaran el control total de la ciudad, el movimiento fue eventualmente saboteado por el liderazgo de la CNT, que temía dañar la “unidad antifascista”. La mayoría de los trabajadores armados, que eran principalmente de la CNT, desorientados y frustrados, aceptaron las súplicas de la cúpula de dejar las armas. El orden republicano fue así restaurado y el equilibrio de poder se inclinó decisivamente a favor de la contrarrevolución.
El POUM reconocía que la CNT había traicionado la lucha, pero “La táctica nos impone hacer esta crítica con precaución, para no aislarnos. Si la cabeza de la CNT fuera atacada frontalmente, la base de la CNT se levantaría unánime en su defensa”. Como no estaba preparado para romper públicamente con los líderes de la CNT, el POUM tuvo poco donde elegir y se vio obligado a abandonar las barricadas para evitar una “represión sangrienta”.
Adroher concluyó unos meses después del final de la guerra que su partido falló a la hora de comprender el curso de los hechos hasta mayo, por lo que no se había preparado para la lucha y no sabía cómo tomar ventaja a la “gran traición del anarquismo”. “En lugar de plantear” la situación “como era: una lucha violenta por el poder”, escribió, el POUM “lo planteó como una sencilla provocación contrarrevolucionaria”. No fue tan solo una provocación, sino “la solución definitiva” de la contradicción que había surgido en julio de 1936 “a favor de la contrarrevolución”.
Se ejecutó una nueva ola de represión contra las secciones más combativas del movimiento obrero durante las semanas posteriores, acompañada de una campaña de propaganda masiva desarrollada por los comunistas contra los “trotskistas”, que fueron acusados de instigar la insurrección. En Valencia, un nuevo gobierno central, encabezado por el socialista moderado Juan Negrín, rápidamente se plegó a las presiones estalinistas y se declaró ilegal al POUM el 16 de junio. Muchos miembros del POUM y anarquistas radicales fueron detenidos y otros desaparecieron. Decenas de anarquistas y militantes del POUM fueron asesinados; el caso más notorio fue el de Nin.
La historia del POUM transcurrió desde este momento por la persecución, la clandestinidad y los largos años del exilio.